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Una Medicina basada en la "peculiaridad" que somos cada Alma singular

Dislexia, Tartamudez, Síndrome Down


En primer lugar tres imágenes expresivas por sí mismas,
que sintetizan lo que más adelante se desarrolla en esta página:




Tras haber referido características de los Hemisferios Cerebrales, considero de interés el exponer mis experiencias acerca de la Dislexia, la Tartamudez y el Síndrome Down, si bien las de este último las he situado en el capítulo de Iridología, por cuanto fue a través del análisis de sus Iris como percibí asuntos interesantes a considerar del Síndrome. También hice incursiones sobre el Autismo, pero apenas pude adentrarme en él por no contar con casos suficientes sobre los que investigar; no obstante sí capté que entre Síndrome Down y Autismo hay una relación de inversión en las causas orgánicas y cerebrales que motivan a ambos.

Al final de esta página concreto especialmente sobre la Tartamudez. Puedes ir a ello desde " AQUÍ ", si bien te sugiero leas todo lo precedente, especialmente enfocado a la Dislexia pero con algunos rasgos análogos.

¿Qué noción tenemos de la causa de ser disléxicos o de tartamudear?
¿Son malos hábitos del aprendizaje con la escritura y la lectura, o se deben a modos de intervención de cada uno de los dos Hemisferios de nuestro cerebro, al margen de nuestra voluntad consciente?

Voy a tratar aquí de estas opciones de comportamiento, que mucho tienen que ver con la inclinación en algún momento de la infancia con escribir con la mano izquierda, con la fuerte tendencia (inconsciente) del individuo a mantenerse en el hemisferio cerebral derecho, y una deficiencia importante en destrezas con su lateralidad corporal derecha (regida por el hemisferio cerebral izquierdo), así como igualmente poco desarrollo de actividad corporal de "interacción contralateral". Ya expuse en el capítulo del Estrabismo la influencia que esa deficiente interacción bilateral tiene como origen de aquel; pues con la Dislexia y la Tartamudez nos encontramos con un problema base similar, aunque con repercusiones en funciones diferentes de la personalidad, ahora no ya referida a la Visión, sino a la Escritura y el Habla.

Lo primero esencial a conocer es la diferente especialización que ha adquirido cada hemisferio cerebral, de todos ya conocido, pero que no se ha tenido bien en cuenta en su repercusión en la enseñanza escolar.

Con el hemisferio izquierdo ejercitamos nuestra analítica. Con el derecho nuestra percepción (conocimiento). Con éste último nos podemos llenar de datos, y con el primero llegar a comprenderlos.

Cada Hemisferio "registra de forma ordenada" lo que hacemos con el lado corporal que gobierna. El derecho registra, por ejemplo, lo que hacemos con la mano izquierda, pues gobierna el lado izquierdo corporal. Pero esa misma acción también tiende a registrarse en el Hemisferio que no intervino (o interviene uno o el otro, pero no conjuntamente en muchos tipos de acciones, como lo es el caso de la escritura).

El "registro" (la impresión neurológica) en el Hemisferio que no intervino como "director" de la acción no se hace como en el que sí intervino, sino "grabando simétricamente" respecto del otro hemisferio; es decir, como si se hiciera al otro lado de un espejo. Por este motivo, lo que en un hemisferio se graba, por ejemplo, desde el centro y hacia el lado derecho, en el otro se graba desde el centro y hacia el lado izquierdo, quedando así ambas grabaciones o impresiones neurológicas con "simetría axial" respecto de la línea vertical central de todo el cerebro, la que separa a ambos hemisferios.

Esta forma de grabar en modo "simétrico" tiene un problema cuando lo que hacemos es "escribir", pues la escritura es legible sólo en una dirección. El leer una palabra en el orden inverso de como se escribe suele carecer de significado, salvo en algunos casos tales como "sol, las, saco, ama, etc.", que pueden ser leídas al revés (vocal a vocal), aunque con eso adquiera otro significado: "sol" se convierte en "los", "las" se convierte en "sal", "saco" se convierte en "ocas", y "ama" permanece igual. Pero cualquier otra palabra, al revés carecerá de significado (por ejemplo "mano" se trasforma en "onam"); no obstante, como las palabras tienen un "sonido" desde su composición "silábica", algo característico de la lectura disléxica, la palabra "alma", leída al revés podría pronunciarse "ma-la" (mala), combinando el sonido silábico de "ma" con el "al" leído del revés ("la"), o bien otro modo de galimatía imprevisible como puede observarse en la escritura disléxica.

Pero no es ahí, en el hecho de que en un hemisferio se grabe en una dirección y en el otro de otra, donde está el problema de la persona Disléxica o Tartamuda, sino en que cuando dicha persona se encontraba en "su actitud natural", era su cerebro Emocional el que dirigía sus acciones, y era en el hemisferio emocional donde se grababa todo "al derecho". Pero cuando ante una actitud extraña a su modo emotivo de estar, como por ejemplo ante un profesor o una persona extraña, tiene que intervenir hablando, las palabras que acuden a su mente, desde este otro hemisferio cerebral donde ahora se ha situado, aparecen sin significado, pues las percibe desde la inversa de su grafía, así que comienza a titubear (en lo propio de la tartamudez), o bien si es leyendo, en el caso de la dislexia, tenderá a "ver en su mente" la palabra que de forma invertida pueda parecerse a la que desea expresar.

Si lograra, en esa situación, "irse" a una actitud emotiva para que tal hemisferio cerebral intervenga, resolverá el problema, y es por eso que el Tartamudo, recurriendo a hablar "cantando", por ejemplo, podrá hablar sin sus habituales entrecortados y repeticiones. El Disléxico tiene en esto más problemas, pues sólo puede recurrir a la entonación de palabras sílaba por sílaba, aunque estará tendente de invertir el orden de las propias letras de las sílabas o de las propias letras (b por d; p por q).

Llegado a este punto cobra mucha importancia, tanto para la Dislexia como para la Tartamudez, el uso de la Voz aplicada a su aprendizaje, pues la voz en el cerebro se graba secuencialmente por Tonos (impactos de sonido), independiente de las letras en sí mismas. Y esas secuencias de Tonos se grabarían tanto en un hemisferio cerebral como en el otro en el mismo orden, por lo que su descodificación sería idéntica en ambos hemisferios. Ya no se depende de secuencias "espaciales" con posibilidades de presentarse invertidas, sino "temporales" (orden en el tiempo).

Expongo a continuación una serie de imágenes que ayudarán a percibir con claridad lo que sobre "grabaciones simétricas" ocurre en los Hemisferios.

Esta primera muestra cómo la "grafía" de lo que se escribe se imprime en su forma "correcta" en el hemisferio correspondiente a la mano que escribió, y su "reflejo" (simétrico) se imprimirá en el de la mano que no escribió. Si fue la derecha la que lo hizo, se fijará "al derecho" en el hemisferio cerebral izquierdo, y "a la inversa" en el derecho.

Veamos esto ahora en escritura real hecha con una mano y "sacada" con la otra mano en la manera como quedó en el hemisferio de esta otra. Para ello hice lo siguiente: Escribí con mi mano derecha (por supuesto que de izquierda a derecha) "mañana es domingo". Y luego, debajo y "de derecha a izquierda", comenzando donde había terminado de escribir antes, "puse a mi mano izquierda" a escribir sin prestar atención alguna a la grafía que iría saliendo, con sólo la simple intención de "escribir la misma frase". En mi caso particular, la escritura de esta manera surge con más velocidad, por no estar acostumbrada a controlar la sutileza y exactitud de sus movimientos.

Lo hice dos veces, una debajo de la otra, y ambos caracteres grafológicos se repetían con muy análoga similitud, y ambos también con lo que es mi grafía ordinaria (vista a la inversa). Si hubiera pretendido, como hace un Zurdo, escribir con la izquierda avanzando hacia la derecha, no sé siquiera lo que hubiera salido (lo ensayé y tuve que desistir), pero por supuesto que saldría algo en nada parecido con mi grafía normal de mano derecha, y además a base de un gran esfuerzo por trazar las letras como solemos escribirlas.

En el ejemplo de la imagen "dejé deslizarse a la mano a su plena voluntad". En una imagen tras esta de abajo analizo las analogías de ambos modos de escribir (con una mano en sentido usual y con la otra a la inversa):

En la siguiente imagen, la Banda "A" contiene la frase escrita con mi mano derecha. La banda "B" contiene la misma frase pero invertida con el programa de trazado de la imagen, es decir, es lo mismo pero puesta la imagen de derecha a izquierda. La banda "C" es lo que escribí la primera vez con la mano izquierda y de derecha a izquierda. En la imagen puede verse el gran parecido de esta grafía con lo que puse en la banda "B". La banda "D" contiene lo escrito con la mano izquierda, pero invertido con el programa de diseño de la imagen, con lo cual puede apreciarse igualmente cómo hay mucha analogía con la escritura de la mano derecha.


Soy consciente de que si hubiera practicado más tiempo "sacando" con la mano izquierda los modos de escritura estructurados en mi hemisferio derecho, hubiera logrado una grafía más ordenada, más similar aún a mis modos con la mano derecha.

Con este ejemplo de lo que con mis manos he logrado expresar, no quiero decir que todas las personas puedan hacerlo al menos con el mismo acercamiento entre lo que haga una mano y la otra, pues eso va a depender de la habilidad que cada cual haya cultivado ejercitándose en muy diversas tareas con ambas manos, y sobre todo en tareas que requieran de cierto tacto dinámico. Pero sí es una prueba concluyente de lo que he venido exponiendo sobre cómo interactúan ambos hemisferios cerebrales respecto de lo que tiene una "unidireccionalidad" en lo espacial.

Revisando lo que he venido exponiendo en este capítulo, me he motivado por hacer una nueva imagen de lo que hoy mismo podría escribir de forma análoga a como muestran la dos imágenes precedentes, pero con más texto y comenzando a escribir con la mano izquierda (de derecha a izquierda) la idea textual concebida, sin haberla escrito antes con la mano derecha, para dar fe de que es algo que se estructura en los hemisferios (la condición de expresarnos de forma escrita en lo que tengamos en el pensamiento en un momento dado). La imagen que muestro la hice de esta manera: Escribí primero con la mano izquierda y sobre un papel con dibujos de fondo para no poder modificar rasgo alguno, las tres primeras líneas de arriba. Después escribí la misma idea con la mano derecha, y a continuación de nuevo con la mano izquierda. Con todo lo surgido hice otro "cuadro", que invertí horizontalmente, para ponerlo junto al primero y poder constatar analogías entre la grafía de derecha y las de izquierda. En ellas se aprecia la "casi identidad" de los rasgos de las grafías de izquierda entre sí, y también la gran analogía con lo invertido de lo hecho con la mano derecha.


El TEXTO de lo que escribí en la imagen anterior es el siguiente:
"Me llamo Angel Baña / y esto es una prueba de / mi grafía bilateral."

Un hecho que nos puede servir también para confirmar esa "grabación simétrica -inversa-" en los hemisferios, de aquello que hacemos con nuestra mano "dominante", es el caso de cuando pretendemos "cerrar de pronto" con la mano contraria al uso (la izquierda en el caso de un diestro) un grifo abierto. Si no nos paramos a pensar que vamos a utilizar la izquierda, es muy probable que en lugar de cerrar el grifo lo abramos aún más, pues el giro de "cerrar" de la mano derecha se corresponde con el simétrico de la mano izquierda (a nivel de hemisferios), que en este caso "abriría" el grifo aún más. ¿A quién no le ha ocurrido esto alguna vez?

Con esta otra imagen expongo dos opciones que tenemos con la mano izquierda. La primera es al uso normal de una persona zurda. La segunda es como he mostrado en las imágenes precedentes.

A los Zurdos les sugiero que no se esfuercen en aprender con la mano derecha si con la izquierda lo hacen correctamente. Esforzarse a escribir con las dos manos (conozco a quien así lo hace) genera conflictos neuronales en el cerebro. Otra cosa es utilizar la otra mano, la derecha, para dibujar, por ejemplo, donde el trazo es indiferente si se hace a derecha o a izquierda, pues no está sujeto a un "orden espacial" para poderse decodificar su interpretación.

Otro tanto análogo sugiero para la elección de instrumentos musicales, donde algunos presentan similitud con la escritura cuando el logro de tonalidades no se logra igual de forma simétrica con una mano o con la otra, como es el caso del piano; "subir tonos" con la derecha requiere avanzar hacia la derecha, pero subir tonos con la izquierda no puede hacerse en el modo simétrico, pues lograríamos tonos más bajos. Con el arpa, por ejemplo, tanto el "avance con una mano como con la otra, logra tonos en el mismo orden de subida o bajada de estos". Todo esto es algo a tener en consideración si queremos aplicarnos a dar estabilidad a las funciones cerebrales.

La Dislexia, tan frecuente en la infancia estudiantil, no es más que la intervención instintiva del sujeto desde el otro hemisferio del que tiene la información "al derecho", haciendo surgir a veces el orden de las palabras al modo en el que están "impresas" en el cerebro que no intervino como director al efectuar el aprendizaje e incorporación de aquellas, es decir, al revés, leyendo a veces sílabas en orden inverso.

Para la Dislexia y la Tartamudez es importante la ejercitación "dinámica" de la lateralidad corporal correspondiente al hemisferio cerebral con el que tienen dificultad de expresarse, habitualmente el lado derecho corporal, del que se dice de la persona disléxica que no tiene tan desarrollado el Lóbulo Temporal de su correspondiente hemisferio respecto de una persona sin dislexia. Así pues, debe ejercitarse en todo lo que le posibilite ir tomando habilidad con dicha lateralidad corporal, especialmente la destreza con la mano y brazo de dicho lado, pues redundará en beneficio de la facilidad de intervención de su hemisferio cerebral correspondiente.

Y si además se trabaja dinámicamente la coordinación de una lateralidad con la otra, mayor coordinación de ambos hemisferios se va alcanzando. Las dinámicas de coordinación, si bien en un principio se hacen con lentitud para irse acostumbrando a los ejercicios, tendrán mucha mayor eficacia a medida que logremos hacerlos con bastante rapidez, síntoma de que la coordinación se está "automatizando", es decir, solidificándose y no ya sólo desde el esfuerzo voluntarioso de la persona.

Hay quienes sugieren que lo ideal para "corregir" el problema de la persona disléxica es el "sobre-aprendizaje", a modo de lo que se hace en la informática cuando se "sobre-escribe un texto u otro archivo", es decir, reiniciar el aprendizaje (sustituyendo todo lo anterior de la lecto-escritura) para ubicarlo adecuadamente al ritmo y posibilidades del niño disléxico. Surge esta opción tras desestimar las de "fichas de lateralidad, orientación espacial, grafomotricidad, orientación temporal, seriaciones, etc.". Y por supuesto que yo estoy conforme con trascender estas últimas, pues no dejan de ser "más de lo mismo", es decir, elementos dirigidos a la psique del niño, pero no a hacer uso de su propio Cuerpo para que a través de él, sus hemisferios cerebrales puedan adquirir otra condición y posibilidades de intervención conjunta en los procesos de su personalidad.

Así como la Miopía no es superable sin la ejercitación de los grupos musculares del cuerpo que intervienen en la activación de los músculos oculares "rectos externos", del mismo modo se precisa de la ejercitación de la dinámica corporal de la lateralidad corporal más debilitada (donde se estructuró la grafía de su lenguaje), para poder permanecer en el uso de su Hemisferio correspondiente cuando se propone intervenir escribiendo o estudiando. Y de igual manera ejercitarse en la dinámica contralateral para que se haga posible en la Dislexia y la Tartamudez la intervención coordinada de ambos hemisferios cerebrales.

No obstante todo lo dicho sobre la TARTAMUDEZ, en el caso específico de ésta subyace una condición psíquica importante a considerar en la persona, y es ésta una considerable falta de seguridad en sí misma, que una vez superada harán desaparecer los síntomas de tartamudez, es decir, que no tiene tanto "arraigo" de dificultad de superación como la Dislexia. Mas la clave de su salida, más que en técnicas logopedas, está en lo que la persona sea papa de ejercitar en su estructura corporal (de donde surgen los matices del comportamiento cerebral), en este caso fortaleciendo (más bien desarrollando algo que lo tiene muy deficitario) la estructura corporal en torno a los Hombros, consistiendo dicho desarrollo en la ejercitación "conjunta" de ambas áreas laterales. El ejercicio de más trascendencia en esto es el que muestra la siguiente figura dinámica, que fortalece tanto los hombros como más especialmente los músculos pectorales.

El modo más oportuno de hacerlo es con los brazos lo más abiertos posible, para que intervengan las áreas externas del tórax. Para que la persona pueda desarrollar y avanzar en este ejercicio, no precisamente el más fácil para ella de acometer, puede iniciarse, en lugar de en su suelo, situándose frente al marco de una puerta, con los pies retirados de ella. Se trata de, en posición de pie y con los brazos extendidos hacia el frente y las manos apoyadas en cada uno de los lados del marco, echar el cuerpo hacia adelante, flexionando los brazos de forma análoga al ejercicio del suelo, para que el tórax avance y se "abra" conforme se sitúa entre el marco y lo más adelante posible; éste sería el momento de máxima inspiración pulmonar, para después retroceder gracias a la presión de los brazos sobre el marzo (lentamente), al tiempo que se exhala. Y así repetir una serie de veces hasta que se vaya sintiendo en los extremos de los pectorales lo propio de un músculo que está ejercitándose (cierto calor y tensión). Si retiramos los pies más del marco, el cuerpo se inclinará y la presión sobre los pectorales se hará más notable, avanzando así en los efectos del ejercicio.

Conforme vamos cogiendo destreza en tal ejercicio, avanzaremos haciéndolo sobre el borde de una mesa o de un par de sillas (se suficiente estabilidad), a fin de que el cuerpo vaya inclinándose más, con menos verticalidad de la posición erecta, es decir, acercándose a los modos del ejercicio en el suelo. Es importante que el cuerpo se mantenga "recto" en cada momento desde los tobillos hasta le cabeza.

Un complemento importante del ejercicio anterior es el que muestra esta otra figura dinámica, que consiste en estirar una goma o cinta elástica (que haga suficiente resistencia como para que los músculos posteriores de los hombros se ejerciten). De esta manera, el desarrollo pectoral se ve complementado con el de la estructura muscular posterior a los mismos, es decir, la de las escápulas (paletillas) y hombro posterior, importante también para superar cualquier tendencia miópica de la persona.

Y para finalizar este capítulo, expreso aquí algo de lo que contiene el Epílogo de todo este trabajo:

El Cuerpo resulta ser la herramienta más valiosa para incidir conscientemente en las posibilidades de nuestra "escurridiza" Mente, a través de la influencia que ejerce en todo el entramado cerebral.


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