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Una Medicina basada en la "peculiaridad" que somos cada Alma singular

El por qué de un Hemisferio Racional y otro Emocional


En primer lugar tres imágenes expresivas por sí mismas,
que sintetizan lo que más adelante se desarrolla en esta página:




Para adentrarnos en nuestro Cerebro de una manera comprensible de lo que éste viene a significar en la estructura corporal en general, es oportuno (como en toda investigación que se precie de tal) llegar a él desde lo que fue su origen, en los primeros momentos del desarrollo de la célula embrionaria o cigoto al conseguir la diferenciación celular propia del Blastocisto.

La figura de la izquierda de la imagen siguiente muestra el surgimiento de la Dualidad Vísceras/Cerebro en la célula embrionaria. De lo que se señala como "visceral", después de estructurarse lo que será el Corazón (señalado por el área del punto negro inferior), irá surgiendo todo el tracto digestivo, del que, paulatinamente, irán haciendo aparición las diferentes vísceras corporales, que constituirán el Endodermo. De lo señalado como "neural", tras estructurarse lo que será el Diencéfalo (punto negro superior), irá apareciendo todo el sistema nervioso central, que constituirá el Ectodermo. Más tarde se constituirá el Mesodermo, que lo integran el sistema Óseo y el Muscular, vasos Sanguíneos y órganos Linfáticos, Riñones (estación final linfática) y sistema Reproductor.

La figura de la derecha retrocede más hacia cómo fue la primera estructuración de esos dos Sistemas: Una membrana bañada por dos tipos de fluidos, los inmersos en el Saco Vitelino (S V) y en la Cavidad Amniótica. Por el lado del primero se constituirá el Sistema Visceral, y por el lado del segundo la placa Neural (base de los órganos de los sentidos y del sistema nervioso). El fluido del Saco Vitelino lo constituyen los factores sanguíneos, y el fluido de la Cavidad Amniótica el líquido cerebro espinal y lo que, en último término, da lugar a la Linfa.

Como caso muy particular del Tercer elemento o Mesodermo, tenemos a la Glándula Hipófisis, surgida del punto de conexión o unión primigenia del Ectodermo y del Endodermo (lo expresa la figura de la izquierda), constituida como recuerdo de la primera fase embrionaria bipolar. Su lateralidad "posterior" (neurohipófisis) es expresión neural pura, y la "anterior" (adenohipófisis) es expresión pura de lo visceral.

Podemos comprender con lo anterior, cómo el Sistema Linfático se constituye en canalizador de la energía Racional, y el Sistema Sanguíneo en canalizador del fluido energético Emocional, lo cual nos hará entender las circunstancias psico-físicas de una persona en función de la cualidad (fluidez o densificación) de uno u otro Sistema.

No fue, pues, desarrollándose todo a un mismo tiempo, sino que primero aparecieron unas estructuras muy concretas, a partir de las cuales irían surgiendo más tarde los demás elementos corporales, tanto de lo Visceral como de lo Neural, con curioso paralelismo. Fue de esta manera como ya, desde un principio, nuestro organismo se fue estructurando en esa Polaridad que hoy llamamos el mundo Emocional y el mundo Mental (racionalidad); el Sistema Visceral y el Sistema Nervioso Central.

Cada uno de estos dos factores polares posee su propio Corazón y sus propios Pulmones. Estos son en lo Corporal las propias vísceras Corazón y Pulmones, y en lo Mental son el Diencéfalo (D) y el Telencéfalo (T, córtex cerebral), con análogo desarrollo e influencias de lo que corazón y pulmones se influencian mutuamente: En "lo anatómico" lo pulmonar y telencefálico envolverán a sus respectivos órganos "corazón", absorbiéndoles el protagonismo en el sentimiento de dirección de los procesos vitales del sujeto en cuestión, razón por la cual la "intervención" del corazón es tan ampliamente marginada en la regencia del individuo, justificado por su tendencia a intervenir desde niveles "internos" y que solemos llamar, entre otros apelativos, Intuición. La siguiente imagen es muy expresiva de lo anterior:

En la siguiente figura refiero, además de la relación entre Corazón y Diencéfalo, y Pulmones y Telencéfalo, la relación que existe entre las otras dos vísceras esenciales que se ubican en la caja torácica, el Estómago y el Hígado, correlacionadas en lo neural con el Mesencéfalo (con su "curioso" núcleo rojo) y el Cerebelo, respectivamente. Hígado y Cerebelo responsables de los automatismos de organización celular corporal o de procesado neurológico, respectivamente. Ambos actúan a través de esos órganos puentes que son el Duodeno (en lo digestivo) y el Puente (en lo neural). Del Estómago y del Mesencéfalo, especialmente vinculados al corazón, diré que son los que aglutinan la energía emocional, base de estímulo de la vida encarnada.

Del Pulmón y del Telencéfalo cabe decir lo siguiente: Con nuestra primera respiración al salir del vientre materno, ingresamos como individuos diferenciados en la atmósfera psíquica terrestre, resultando esencial la respiración para no solamente nutrir al organismo de los componentes aéreos, sino para posibilitar el desarrollo de nuestra Conciencia por la influencia que a través de ello ejercemos sobre el Telencéfalo, elemento neural en el cual se establece tal función, donde en sus lóbulos más polarizados (lóbulos temporales o laterales) se desarrolla lo más racional, lo analítico o plataforma base del discernimiento. Ejercitarnos en una amplia y profunda respiración nasal es algo que comprenderemos mejor teniendo en cuenta lo que más adelante expreso sobre los "campos morfogenéticos", a fin de poder desarrollar mayor "cauce" de Conciencia.

Con estos cuatro pares de órganos (Vísceras y estructuras Cerebrales), nos encontramos con los elementos fundamentales que van a ir dando lugar a la especialización que ha ido adquiriendo cada hemisferio cerebral.

Dos de esas Vísceras se han lateralizado hacia la derecha en lo corporal (sus lóbulos izquierdos han sido mermados considerablemente), para regir desde tal lateralidad al hemisferio cerebral izquierdo. Y las dos que poseían una ubicación central, se lateralizaron hacia la izquierda corporal, para poder regir así el hemisferio cerebral derecho. Las dos primeras son de característica "inductiva", y las dos segundas de características "receptivas". De esta manera dieron lugar a la condición Mental o Racional que caracteriza al hemisferio izquierdo, y a la condición Emocional que caracteriza al hemisferio derecho.

Cuando alcanzamos a percibir cómo desde la condición específica estructural y funcional de cada una de las vísceras del tronco, parten los estímulos que posibilitarán a las diferentes estructuras cerebrales ejercer en lo mental lo que percibimos como actividad del cerebro, nos llega la comprensión de la cualidad diferente que han desarrollado cada uno de los dos hemisferios cerebrales.

Debemos concebir al Cerebro, no como la base de la que surgen las motivaciones personales, sino el lugar donde se "coordinan" las energías de los muy diferentes Yoes que constituyen una personalidad, los cuales tienen su asentamiento esencial en la condición de las vísceras, sistemas y demás elementos que estructuran el cuerpo. La imagen que sigue trata de mostrarlo gráficamente a modo de "ciudad", donde cada Barrio a área específica de la misma lleva al Centro coordinador (Ayuntamiento) las motivaciones, necesidades y propuestas que de aquellos van surgiendo, a fin de que toda la estructura social participe en sus respuestas y en su enriquecimiento. Por cierto,... ¿no nos podría servir lo que ocurre en lo orgánico, para tratar de implementarlo en nuestros sistemas sociales y no estos modos de seudodemocracias que nada tienen que ver con lo que la propia Naturaleza nos ofrece de enseñanzas?

Desde que se acepta de un modo más acercado a lo científico el que los pensamientos y las ideas en general, así como las inercias de intervención de la personalidad (y muchos más asuntos), no se asientan en el Cerebro (y por tanto deben considerarse de "no propiedad específica" de un individuo), como postula el criterio de los "Campos Morfogenéticos", la estructura corporal debe considerarse de la manera que concreto más arriba, ya expresado por muchos en las áreas metafísicas y filosóficas pero que tanto le cuesta saber encajar a los asentados en el pragmatismo o percepción de lo corpóreo como algo bien desligado de trascendencias extrasensoriales, por expresarlo de alguna manera.

La importancia que tiene la Respiración sobre la Nutrición (a través de lo digestivo) se debe a que es a través del Aire que respiramos como nos sumergimos en los fluidos energéticos interactivos que hacen posible el desarrollo de las Consciencias que Somos y donde toma fundamento el hecho de encarnar.

El individuo aislado no tiene razón de ser ni posibilidad de permanencia. La "interacción" genera la realidad del Universo manifestado y la base de las leyes que rigen la evolución, presentes tanto en los procesos de las partículas elementales como en el macrocosmos, en lo orgánico y en todos los factores del psiquismo que mueve los comportamientos humanos.

Muchos años llevo percibiendo con total claridad y sutil investigación lo que he venido llamando "trasvases de energía psíquica y cualidades corporales", en función de la capacidad de cada individuo a "tomar hacia sí mismo" lo que otros podían estar expresando en determinado momento, con menoscabo de aquella condición en estos últimos. Es decir, que en determinado momento puede una persona estar experimentando una aptitud (por ejemplo de destreza en algo físico, intelectual, emocional, etc.) y aparecer otra persona que con tan solo su presencia (pero más cultivada que la otra persona en la expresión de tal aptitud) y "tome" hacia ella misma lo que la otra estaba expresando, percibiendo la primera la pérdida o "fuga" de tal aptitud en su persona. [Esto lo he experimentado en el gimnasio, en el trabajo, en casa,..., y lo he conocido en otras personas (especialmente entre miembros familiares)]

Con lo anterior no hablo de lo que vino a llamarse "vampirismo energético", sino de "capacidades que cada cual cultiva para adentrarse en campos específicos del comportamiento y colaterales", canalizando hacia sí lo que precisa para los desarrollos que cultiva de todo cuanto está en lo que podríamos llamar la "Despensa colectiva de valores humanos" (tanto en positivo, como la inteligencia o la bondad, como en negativo sería la torpeza o la crueldad), cuestión ésta que mucho puede observarse en la condición y evolución de miembros de una misma familia, como lo más evidente a analizar.

El conocer que ya se empezaba a dar "nombre" a la razón de tales procesos, expresados por mí con otras palabras, me dio gran satisfacción, en la creencia de que por fin se tendría en cuenta la verdad de lo que desde hace años vengo expresando con mi Lema "No Soy,... No Eres,... ¡SOMOS!", base para la Solidaridad local e internacional que muchos ansiamos, y derrocador de los fatales sentimientos de Orgullo y Soberbia que crecen en las "creencias" de Prepotencias personales. Comprender el equilibrio que suscitan las Leyes de la Polaridad multi-dual que rige el Mundo que habitamos, ayuda al conocimiento que he expresado.


Veo oportuno añadir aquí tres imágenes expresivas por sí mismas,
que sintetizan lo que he comentado en los párrafos anteriores:




Con la imagen que sigue retomo el criterio de "especialización" que fue creándose en cada Hemisferio Cerebral. Las cuatro vísceras de las que hablé anteriormente, que en la anatomía humana son los elementos claves del uno y otro lado del diafragma o émbolo vital, en fases más primarias de la evolución animada (figura inferior de la izquierda) tenían la condición específica de ser órganos centrales u órganos dobles de simetría bilateral. Los centrales eran el Corazón y el Estómago, y los bilaterales los Pulmones y "los" Hígados. Sus influencias en lo cerebral afectaban, pues, por igual a ambos hemisferios, que se reparten cada lateralidad de lo corporal.

Pero poco a poco se fueron "unilateralizando", rompiendo su condición de centrales o de simetría bilateral, hasta el punto de que, por encima del diafragma, el Corazón es ya notoriamente específico de la izquierda torácica, y los Pulmones, aunque aún bilaterales, el de la izquierda ha sido muy disminuido a favor del desplazamiento del corazón, recayendo la función respiratoria fundamentalmente en el pulmón derecho.

Por debajo del diafragma, el Estómago se ha estructurado claramente de izquierda corporal. Y el Hígado se ha constituido prácticamente como víscera de un sólo lóbulo y de derecha, pues el izquierdo, muy considerablemente disminuido a favor del derecho, se sitúa parte en el lado derecho corporal, habiendo cedido su espacio al Estómago.

De esta manera, se ha conseguido operar en lo animado, a nivel de la visceralidad corporal, la doble bipolarización que caracteriza a todos los procesos físicos de la vida, donde la Luz, en su proceso de surgimiento de los cuatro colores básicos (Rojo, Amarillo, Cian y Violeta), es el ejemplo más notorio y específico. De esto hablaré más adelante en este capítulo.

Tal como Cajal muy bien apuntara, de que "la operación intelectual no es el fruto de la actividad de un centro privilegiado, sino el resultado de la acción combinada de un gran número de esferas conmemorativas", el quedarnos con el Cerebro como el órgano pensante, y no como el centro de coordinación de los diferentes estímulos que mueven los centros energéticos que son todas y cada una de las vísceras corporales, canalizados a través del sistema nervioso central, es caer de nuevo en el error de "lo reticular sobre lo neural", esta vez referido a la independencia y protagonismo de lo visceral.

Nos empeñamos en concebir todo de forma "lineal", como la propia correlación cromática del Rojo al Violeta, cuando sabemos que todo se estructura en base a "simetrías axiales" donde se ubican diferenciadamente las polaridades complementarias y antagónicas que surgen en las diferentes "franjas" o campos de las radiaciones electromagnéticas.

El mundo de la Materia donde se desarrollan nuestras Conciencias está supeditado a las leyes de las Polaridades, y todas ellas se suscitan desde factores de "Simetrías"; por tanto, todo planteamiento de estructura lineal adolecerá de veracidad en sus consideraciones; y será así como generarán incomprensión del sentido o razón de todo su entramado, tal como ocurre sobre el propio sentido y equilibrio de la Vida si sólo la contemplamos desde la linealidad del Espacio-Tiempo, sin considerar la otra polaridad que la complementa y, al mismo tiempo, la hace posible de forma manifiesta, donde se ubica la atemporalidad y la inespacialidad, o vibraciones con posibilidad de simultanearse, tal como nos ofrecen las experiencias físicas de las diferentes ondas de radio y de televisión, etc., que se pueden hacer al mismo tiempo presentes según la frecuencia que se ponga de manifiesto ante nuestra conciencia con los sensores mecánicos apropiados.

Toda Integridad sumergida en el Vacío cuántico, al "perturbarse" y perder la estabilidad integradora de todos sus elementos, se rompe en cuatro factores básicos, constituidos por dos Dualidades polares complementarias.

Cada Dualidad polar contiene los factores o elementos antagónicos de la otra, aquellos que producirían la desintegración o vuelta a la potencialidad, a la abstracción, de su antagónico y de sí mismo. Y cada Dualidad en sí la constituyen elementos polares extremos de las posibilidades de expresión de la misma. La imagen que sigue expresa esto utilizando las polaridades cromáticas del espectro lumínico:


Cada Dualidad se estructura de modo que entre sí también posean cualidades opuestas. Así, una Dualidad se constituye con los elementos separados que evolucionan gracias a su separatividad, y la otra con los elementos que precisan de una intervención conjunta. De esta manera, una aparece como constituida por dos elementos de valores extremos, y la otra a modo de un sólo elemento, el "Tercer elemento", pero realmente constituido por dos, en la interacción de ambos, que le confieren cualidades muy especiales (como ocurre con el Mesodermo, de cualidades diferentes y diversas respecto de la simplicidad del Ectodermo y del Endodermo). Veremos esto en el esquema sobre las emisiones radiactivas, aunque en el espectro lumínico se apreciará mejor. Veamos sobre lo radiactivo con la imagen siguiente:

En la radiación de un cuerpo radiactivo se percibe con claridad la tendencia divergente de dos de sus radiaciones, la Alfa y la Beta. La otra Dualidad, que conocemos como radiación Gamma, de gran coherencia (no se motiva por los campos magnéticos positivos ni negativos) se constituye a modo de Tercer elemento, compuesto por la unión de los factores radiactivos antagónicos a los de Alfa y Beta (asunto aún pendiente de dilucidar por los expertos en esa materia), tendentes a intervenir conjuntamente (como el amarillo y azul cian cromáticos dando lugar al verde), que es lo que le posibilita su gran poder de penetración.

Otro tanto similar ocurre con la Radiación Lumínica, que al atravesar un prisma, los componentes de una Dualidad se polarizan hacia los factores de mayor o de menor densidad prismática, surgiendo en ello diferenciadamente la radiación Roja y la Violeta; la primera motivada hacia lo menos denso del prisma, y la segunda hacia su mayor densidad, generándose en ésta mayor amplitud de la porción de luz refractada, como ocurriría de forma análoga en la radiación Beta. El Tercer elemento lo constituirían la radiación Azul cian y la Amarilla (antagónicas de la Roja y Violeta, respectivamente), que tenderán a dar lugar al Verde, generador de los factores vitales que posibilitan el desarrollo de la vida orgánica y la conciencia.


Es de esa manera como la radiación de Luz Blanca, al atravesar un prisma, rompe su Integridad y se hace visible a nuestros sentidos.

La misma motivación bipolar es la que tiene lugar en todo proceso de manifestación o aparición como expresión material, pero tanto en la física inorgánica como en lo orgánico y psíquico, de donde podemos comprender la razón de "todos" los procesos y todos los comportamientos, que precisan complementarse para hacerse posible sus expresiones, de apariencia "contraria" pero complementarias en su esencia. Sin un Blanco de referencia, ni lo Gris ni lo Negro sabrán de sí mismos. Y viceversa. Con esto no justifico un "incorrecto" proceder, pues todo es desde la "relatividad" (parcialidad o campo global) desde la que lo contemplemos.

El hecho de que el color Magenta (fucsia), antagonista del Verde, no tenga longitud de onda propia, es decir, que no existe desde sólo sí mismo, da razón de la Simetría axial con la que surge el espectro cromático, pues se precisa aunar los colores extremos (rojo y violeta) para que surja aquel, y de esta manera podemos "cerrar el círculo" cromático.

El espectro cromático, a pesar de ser Cuatro sus valores básicos o primordiales, tiende a aparecer como una composición Trina de valores (Violeta-Verde-Rojo), hasta el punto de que en la industria se usan estos tres colores, o sus antagonismos (Amarillo-Magenta-Cian), para la reproducción de toda la gama de colores, según sea para colores-luz o colores-pigmento.

El caso concreto que representa el Arco Iris, con su gama de siete colores, no es más que, debido a la amplia dispersión de los valores cromáticos que originan las gotas de agua donde se producen, esos cuatro colores (no unificados plenamente en el verde el amarillo y el cian) aparecen junto con los valores medios de unificación del amarillo con el rojo (surge el naranja) y del cian con el violeta (surge el añil). Análogo a lo que la Física utiliza para el estudio del espectro sobre una amplia refracción y que ha permitido la catalogación cromática en sus diferentes longitudes de onda electromagnética. Catalogación correlativa que ayuda a mantener el criterio de un surgimiento lineal del espectro y no en base a componentes de dirección inversa (ascendente-descendente) o "polarización simétrica axial" a raíz de un punto central de sensibilización del elemento observador. Ese criterio que no contempla el surgimiento embrionario tetrapolar del espectro, dificulta el uso de la información valiosísima que aporta el mismo en todos los órdenes de la investigación física y biológica.

No es mi fuerte el tema de la Física, pues nunca he dado con persona versada suficientemente en ella, con quien poder profundizar en la misma gracias a esa realidad cuántica transpersonal que genera la interacción en una tarea común de dos cerebros bien entrenados, por lo cual no me es posible puntualizar como lo hago en Fisiología, donde mi genética personal sí ha discurrido lo suficiente. Me refiero a lo que trato de exponer con la imagen siguiente y que tras ella comento.

Teniendo en cuenta esa tetrapolaridad básica de todo surgimiento material (materia, energía, fuerzas, etc.), que lo hace en el modo trino, sería posible hallar la razón de esas tres familias en las que todo se conjuga. Una Dualidad polar (Protones y Neutrones) gravitando en torno al vacío de donde surgió y hacia el cual tiende, pero sin conseguirlo gracias a la liberación desarrollada por la otra polaridad, de dos elementos que se reparten otro modo de gravitación y una liberalidad plena, como trata de expresar el esquema anterior, que no debe tomarse al pie de la letra, pues como dije, lo hago a modo de puntualización informal.

Precisamente ese factor "sensorial" que expresa el electrón, es el elemento que, desde la capa atómica más externa sirve de nexo de interacción con otros átomos en su cometido de búsqueda de equilibrio o estabilidad (como ocurre en las interacciones humanas).

La Gravitación, hecho o circunstancia universal, surge desde el mismo momento en que se suscita el "rompimiento" de cada Integridad que componen el infinito de posibilidades de la Plena Potencialidad. Rompimiento o tetradesdoblamiento de cada Valor constituyente que hace posible la "interacción de integridades" y que genera la Evolución del propio Infinito, logrado a través de la manifestación de sus componentes, precisada de factores de densidad que motiva la Dualidad o gama de valores que se contraponen.

Tras ese rompimiento o perturbación, la propia tendencia de sus elementos a regresar al estado de integridad o plenitud, es lo que genera la Gravitación, especialmente entre dos de sus componentes esenciales, pero que se mantienen en la manifestación debido a la interacción o coparticipación a la que dan lugar los otros dos, haciendo posible el "retardo" de dicha desintegración o regreso al estado de inmanifestación. Para la desintegración, cada elemento precisa de su polaridad contrapuesta, que es la que se combina en ese Tercer elemento, por lo que hasta que no se disuelva tal "alianza", la gravitación permanece.

De todo esto toma sentido la Gravitación, la Interacción y el sentido Evolutivo de todos los factores que contiene lo Absoluto, en el cual se desarrollan como Individualidades "peculiares" hasta alcanzar el desarrollo de su propia Consciencia. La fuerza de Gravedad, pues, tan experimentada pero al mismo tiempo tan enigmática, muestra la realidad esencial que subyace en el fondo de toda manifestación, de tender al nivel armónico de la Integridad.

Y por si todo esto de la "doble polaridad" de la que vengo hablando no fuera suficiente para aceptarla como principio vital del surgimiento de la materia, reflejo aquí también lo que ocurre en el campo de la Genética, donde la constitución del ADN es otra muestra clara de tal suceso universal.

Dos son los "pares de bases nitrogenadas" que dan realidad al ADN. Dos pares de moléculas que, guardando siempre el mismo modo de relacionarse entre sí, van dando lugar a lo que se conoce como la Doble Hélice o estructura del Ácido Desoxirribonucleico (ADN), la molécula de la herencia.


Dos tipos de moléculas (las Purinas y las Pirimidinas) que adoptan dos tipos de enlace químico, dan lugar a cuatro elementos diferentes. De las Purinas surgen la Adenina y la Guanina; y de las Pirimidinas surgen la Timina y la Citosina. Cada una de las moléculas de estos nuevos pares, se relaciona siempre con la misma del otro par, aunque puede invertir el orden en el que se muestra en la doble hélice. De esta manera, dan lugar a esa tetrapolaridad de la que vengo hablando en Física de la Luz y del Cerebro, ahora aplicada a la Genética.

La inversión de orden entre los polos de cada par de bases, es lo que quizás influya en el sentido contrario de circulación que tiene cada una de las dos hélices (lo muestran las flechas), a pesar de la inversión de posición que cada par de bases puede tener con ambas hélices.

Y por último, contemplemos también, no ya en sí los factores de Polaridades básicas, aunque también en esto existan, sino el otro factor que he expuesto en la física de la Luz, de valores de Simetría Axial y no de simple linealidad en los procesos de formación de las estructuras vitales:

Me refiero aquí a las estructuras atómicas de los diferentes elementos químicos que componen la Tabla Periódica.

Son siete los niveles diferentes de energía en los que pueden situarse los diferentes electrones de esos elementos. De esos niveles se dice que a partir del quinto no se completan, respecto a lo que expresa la fórmula del contenido máximo posible de electrones a tener [2 x(n2)], (n2 expresa el número del nivel al cuadrado), a pesar de lo que la experiencia viene mostrando de "regresar" a la cifras anteriores (en progresión inversa) en los siguientes niveles, pero aquello sería si la base de formación de esos siete niveles fuera "lineal", es decir, "progresiva ascendente" conforme aumentamos de nivel.

Pero no son esas las intenciones de la Naturaleza, a pesar de existir la serie de elementos conocidos como Actínidos, que trascendiendo el "equilibrio" alcanzado por el Radio con sus "2-8-18-32-18-8-2", su quinto nivel llega a completarse con un nuevo "32", con lo que teniendo en cuenta los demás Elementos descubiertos o generados hasta llegar al Ununoctio ("Uuo", Nº 118 de la Tabla, con los siguientes electrones en sus diversos niveles: 2-8-18-32-32-18-8, sobre el que posteriormente se informó que no se había realmente logrado, lo cual pone también en evidencia el logro de varios elementos anteriores que se decían surgidos de desintegraciones progresivas del Uuo), terminaría de confirmar que no hay una formación Lineal en los contenidos de los diversos Niveles, sino respondiendo a una tendencia natural de Simetría axial, que pareciera poder llegar al 2-8-18-32-32-18-8-2, pero quizás en la hipótesis de haber existido un elemento así, tan altamente radiactivo como pudiera ser en las primeras y violentas fases de la Tierra. Los elementos conseguidos artificialmente a partir del siguiente al Uranio (los transuránidos), muestran todos ellos su gran tendencia a la desintegración. Tendencia a la desintegración que comienza ya en el elemento primero que contiene el mayor índice de Simetría en sus diferentes capas, el Radio.

Esta tendencia a desarrollar estructuras de simetría entre sus diferentes niveles de energía, a partir de cuyo logro se inicia una fuerte tendencia a la desintegración, en base a la cual se generan elementos de notoria estabilidad (primero y último de los gases nobles, como fruto de la desintegración del Radio), muestra esa correlación ascendente-descendente a la que me refiero entre los diferentes niveles, que tienden a dar lugar a la siguiente escala: 2-8-18-32-18-8-2, y no a lo que expresa la fórmula antes mencionada, que daría 2-8-18-32-50-72-98.

También el hecho de que sean valores "pares" los que se establecen en lo completo de cada nivel, indica la existencia de "valores Polares o de complementariedad" que conocemos en otros asuntos de la Naturaleza. Es así como en este caso de los Niveles de electrones concibo la estructura que define a las diferencias entre Niveles y que muestro a continuación. En dichos valores Polares se concibe con facilidad la tendencia contrapuesta entre los modos de comportamiento de cada "polo", donde no sé si cabría lo propio del término "Espín" o propiedad del momento angular de una partícula, o quizás otro que contemplara esas tendencias contrapuestas-complementarias:
Nivel 1.- Una unidad de una Dualidad: 1 x (2) = 2.
Nivel 2.- Dos unidades de dos Dualidades: 2 x (2+2) = 8.
Nivel 3.- Tres unidades de tres Dualidades: 3 x (2+2+2) = 18.
Nivel 4.- Cuatro unidades de cuatro Dualidades: 4 x (2+2+2+2) = 32.
Nivel 5.- Tres unidades de tres Dualidades: 3 x (2+2+2) = 18.
Nivel 6.- Dos unidades de dos Dualidades: 2 x (2+2) = 8.
Nivel 7.- Una unidad de una Dualidad: 1 x (2) = 2.

La lectura de esa correlación de Simetría axial sería la siguiente, en orden a las polaridades que contendría, que es como hay que considerar toda estructura material. No obstante, teniendo en cuenta el otro orden de contenidos por Niveles desde la consideración de "2-8-18-32-32-18-8-2", habría que añadir en su correspondiente lugar otro grupo de "Cuatro unidades de cuatro Dualidades: 4x(2+2+2+2)", lo cual hace pensar en un Octavo Nivel aún no considerado. De este supuesto inserto tras las dos siguientes imágenes una nueva con tal observación.


Los niveles de más intensidad de afluencia de electrones, como ocurre en el Nivel o niveles centrales, corresponde a lo que en lo Cromático sería el color Verde. El nivel más externo correspondería al color Violeta, y el más interno al Rojo.

Como última aportación a este asunto de los Niveles de energía, decir que lo más esencial a considerar de los diferentes niveles o capas electrónicas no son los modos de llenado o sus interacciones, que supongo no serán muy fáciles de esclarecer, sino la condición de Simetría Axial en la que se constituye la estructura global "externa" del Átomo, ya constituido internamente por la Dualidad Protón-Neutrón.

Y como muestra de otra Simetría muy valiosa pero que trataremos en el capítulo de "Fisiognología", dejo aquí una imagen de lo que será objeto de desarrollo en dicho capítulo, expresando que entre la Cabeza y el Tronco hay igualmente una relación de ubicación de Valores de las diversas Vísceras (del tronco) y los elementos que definen la estructura Facial de la persona (la bisagra que he situado entre Cabeza y "Tronco" tiene su sentido, pues girando con ella la Cabeza o el Tronco, sus elementos "coincidirán"; los segundos reducidos al tamaño proporcional de la Cabeza):


Muy digno de ser mencionado ante la imagen precedente es el papel que el Cuello juega como el área de "comunicación" entre los valores de la Cabeza y del Tronco, donde precisamente se ubican los elementos que nos permiten la Comunicación, mediante la Voz, que no corresponden ni al Tronco ni a la Cabeza. Algo a tener muy en cuenta como factor esencial de armonía en todo el entramado humano. El "silenciamiento" de todo aquello que tiene importante contenido Emocional, es decir, que ha impactado en lo Visceral, así como de aquello que ha movido considerablemente estructuras del Intelecto, es fuente importante de desajustes de la Personalidad, con sus degradadoras consecuencias en el entramado orgánico global.

Lo que muestro con la Fisiognología no es lo mismo que lo que en este mismo capítulo expresé sobre la Analogía de Cuatro Vísceras del Tórax y Cuatro estructuras del Sistema Nervioso Central ubicados en lo Craneal, que es lo que mostré con la imagen que aquí repito:

Ni tampoco con esta otra imagen de este mismo capítulo con la que me referí a la causa de especialización que han tomado los Hemisferios Cerebrales, razón de este Capítulo y con cuya imagen concluyo el mismo.


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